top of page

CÆRLOS: predestinación, ambición y el precio de elegir

  • Foto del escritor: ESZNA
    ESZNA
  • 19 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Madrid, Comunidad de Madrid

Texto: Ángela Bellón


Caerlos introduciéndonos en su nueva era. Fotografía: Marta García Antón
Caerlos introduciéndonos en su nueva era. Fotografía: Marta García Antón

En el centro del proyecto artístico de CÆRLOS late una sensación persistente: la de haber sido empujado hacia la creación mucho antes de poder nombrarla. El artista habla de una fuerza interior difícil de fechar, imposible de reducir a un momento concreto. “No hubo un día exacto en el que dijera ‘a partir de aquí siento esto’: lo he sentido desde que tengo uso de razón”, explica. Desde la infancia, la pulsión creativa se manifestó de múltiples formas —la gimnasia, la escritura, el dibujo, la performance— hasta encontrar en la música un lugar donde todo ello podía convivir.


Esa sensación de predestinación, lejos de ser romántica, ha marcado también su forma de habitar la incertidumbre. A los 27 años, mientras su entorno empieza a asentarse, CÆRLOS continúa avanzando impulsado por lo que él mismo define (al más puro estilo Rosalía) como una "fe ciega". “He confiado ciegamente en ella y me ha llevado a tomar decisiones que mucha gente no entiende”, afirma. La creación no aparece como una opción entre otras, sino como una necesidad vital: “Es a lo que me agarro, lo que mejor sé hacer y lo que no puedo dejar de hacer”.


Ese impulso encuentra su forma más clara en el díptico conceptual formado por IKIGÆ y NINTÆ. El primero funciona como una declaración de identidad y propósito. “IKIGÆ es, literalmente, eso que te hace levantarte cada mañana”, señala. Un proyecto desarrollado a lo largo de varios años y fragmentado por limitaciones económicas, donde el artista traza una visión general de sí mismo mirando al pasado, al presente y al futuro, sin separar al creador de la persona: “CÆRLOS es Carlos Cabrera. No hay separación. Es una ventana desde la que se puede ver una parte de mí”.


NINTÆ surge como el reverso inevitable de esa declaración. Si IKIGÆ habla del impulso, NINTÆ se adentra en las consecuencias. “NINTÆ surge como la respuesta a todo lo que viene después de ese propósito: los obstáculos, las trabas, los problemas que aparecen cuando intentas materializar quién eres en un mundo complicado”, explica, subrayando el peso específico de ser artista independiente, sin contactos ni recursos. El proyecto se convierte así en un registro emocional de las fricciones entre la ambición y la realidad.

Dentro de ese marco, DOOMED ocupa un lugar central. El tema articula una herida que atraviesa toda su obra: la sensación de estar condenado a elegir entre el amor y el éxito profesional. “En DOOMED hablo de sentirte condenado a elegir entre el amor y el éxito profesional. Y, literalmente, después de escribirla, mi vida me obligó a escoger”, confiesa. Tras la publicación del tema, su pareja aceptó un trabajo fuera de Madrid, iniciando una relación a distancia mientras ambos decidían apostar por sus respectivos sueños. El proyecto, en sus propias palabras, “es un diario de estos últimos años, desde que me mudé de Galicia a Madrid hasta ahora”.


La figura del César vertebra gran parte de su imaginario simbólico. El origen de su nombre artístico nace de una búsqueda consciente de peso y legado. “Quería algo sencillo, con peso. Me vino a la cabeza el César”, recuerda, influido tanto por la historia romana como por la figura de su madre. El César representa para CÆRLOS la ambición, la huella y la voluntad de trascender, pero también el reverso oscuro del poder. “Cuando llegue el éxito, también habrá que andar con pies de plomo. Esa dualidad me define mucho”, admite.



Esa reflexión se extiende a una lectura cultural más amplia sobre la ambición. Para CÆRLOS, existe una penalización implícita del deseo de aspirar a más. “Nos enseñan a desear, pero lo justo. A no querer más de lo que ‘te corresponde’. A no hacer ruido”, señala. Frente a eso, reivindica una ambición explícita, incluso incómoda, como motor creativo. “Yo no voy a dejar de ser quien soy porque otra persona se sienta insegura”, afirma, defendiendo la idea de que el juicio ajeno no puede estar por encima de la necesidad de crear.


Esta postura se vuelve especialmente significativa en un proyecto construido desde la precariedad material. CÆRLOS no oculta la distancia entre su imaginario y sus recursos. “Nos imaginamos videoclips millonarios, ideas gigantes, y luego la realidad te pone en tu sitio”, reconoce. Sin embargo, insiste en que limitar la creatividad por falta de medios es una forma de renuncia: “Si no tienes dinero y decides hacer algo pequeño solo por eso, jamás cambiarás nada”. Su proyecto avanza, según sus propias palabras, “a pico y pala”, sin frenar la ambición: “Sé que mi proyecto es demasiado ambicioso. Lo sé. But who cares”.


Fotografía: Marta García Antón
Fotografía: Marta García Antón

En el plano sonoro, DOOMED marca una evolución hacia un lenguaje más internacional, moviéndose entre el R&B y el trap contemporáneo. La elección responde tanto a afinidades personales como a una voluntad de universalidad. “Hablar de un conflicto tan complejo como elegir entre el amor y la gloria me pedía una sonoridad internacional”, explica. El uso de distintos idiomas forma parte esencial de ese planteamiento: “El inglés es clave para llegar al mundo”, mientras que el español queda reservado para los momentos de mayor exposición emocional.


“El inglés me permite hablar de cosas de las que no me atrevería a hablar en castellano”, admite. El español, en cambio, conecta con su lado más vulnerable. “Esa contraposición hace que el mensaje sea más real y más verdadero”. A ello se suman el japonés y el latín, lenguas que amplían el universo conceptual del proyecto y dialogan con sus referencias culturales y simbólicas.


El proyecto de CÆRLOS se articula así como una exploración honesta de la ambición, el deseo y sus contradicciones. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, su obra se instala en la pregunta, en la herida abierta de tener que elegir. En DOOMED y en NINTÆ, el artista no persigue únicamente el éxito, sino la posibilidad de nombrar aquello que suele permanecer en silencio: el coste emocional de quererlo todo y no saber qué se pierde en el camino.



Comentarios


© 2025

bottom of page