En defensa de las pelis que están simplemente "bien"
- ESZNA
- 3 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Madrid, Comunidad de Madrid

Texto: Armando Arrojo
El pasado Halloween fui al cine a ver Black Phone 2, y recuerdo salir de la sala con una sonrisa de oreja a oreja; no por haber visto una película transgresora o una obra maestra, sino por haber disfrutado de una película que está simplemente “bien”.
Es una película arriesgada, cambia drásticamente el tono de su predecesora y se aleja del material fuente en pos de homenajear a clásicos del slasher como Pesadilla en Elm Street y subir el nivel de violencia al extremo. ¿El resultado? Una obra imperfecta pero divertida, dispuesta a sacrificar sus defectos para resaltar sus virtudes. Si echamos la vista atrás a películas como Una Rubia Muy Legal, que es considerada un clásico de culto ahora mismo, nos encontramos con una película que derrocha personalidad a pesar de no ser excelente en lo artístico o creativo. A veces el espíritu pesa más que la técnica.

¿Es realmente imprescindible un guión inmaculado, unas actuaciones de método o un diseño de producción grandilocuente? A mi juicio, no. A veces basta con un grupo de personas intentando hacer lo que pueden con los medios que tienen, o simplemente intentando desmarcarse. Muchas veces, estas intenciones no dan su fruto, y lo que podría ser algo memorable se convierte en algo olvidable (aunque no por ello, carente de valor).
En tiempos de hipérbole, rankings, tops y demás parafernalia, creo que es importante reivindicar las películas que sencillamente te hacen pasar un buen rato. Ojo, con esto no pretendo normalizar la mediocridad, ni mucho menos; pero creo que vivimos en un momento de absolutos y tendríamos que valorar las películas que no pretenden cambiar el panorama del cine sino ejercer su fin último: entretener.
Recordemos que esta industria se mantiene, en su mayor medida, por la taquilla. Si cogemos el top 10 de box office global, ¿cuántas películas sobresalientes encontramos? En mi opinión, ninguna. La mayoría de ellas son películas correctas que cumplen su función: llenar las salas.
El problema viene cuando una película se produce desde una visión meramente comercial, como la oleada de insufribles remakes live action de Disney que buscan desesperadamente el dinero del público medio antes que ofrecerle algo innovador o una nueva IP con la que ilusionarse. No hay mayor desprecio al espectador que no confiar en él.

Dicho esto, es irrefutable que la industria del cine no se puede mantener por Sirat o por Alpha por superiores que os puedan parecer a Superman o Lilo y Stitch, así que aquí encontramos otro tipo de películas “mediocres” a las que debemos atribuir cierta valía. En definitiva me quedaría con Black Phone 2, la secuela macarra, antes que con el 90% de películas que juegan seguro para asegurarse un hueco en los premios pero carecen de espíritu.


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