top of page

Las mujeres dominan la música (y el mundo también)

  • Foto del escritor: ESZNA
    ESZNA
  • 3 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Barcelona, Cataluña

Fotografía: Richard Sotwell
Fotografía: Richard Sotwell

Texto: Marina Vera


No hay duda alguna: el pop actual tiene nombre de mujer. Durante décadas las artistas femeninas han sido las protagonistas indiscutibles del panorama musical, pero ahora, más que nunca, sus nombres lideran las listas de éxitos, festivales y conversaciones en redes sociales. No solo están marcando tendencia, sino que están reescribiendo las reglas del éxito y del pop del futuro. Y aún así, mientras las listas se llenan de nombres femeninos, la exigencia sigue siendo desproporcionada. Ser mujer en la industria nunca se ha tratado solo de cantar bien. Se trata de demostrar que lo tienes todo, todo el tiempo. Tener una opinión pero no resultar “demasiado intensa”, ser sexy pero no provocadora, vulnerable pero no débil. En resumen: ser perfecta o desaparecer.


Zara Larsson es una de las voces más potentes del pop europeo actual. Mucho antes de hacerse viral con su single Midnight Sun, la artista sueca ya mezclaba hits con discursos abiertamente feministas, sin miedo a señalar la doble moral que existe en la industria. Desde la escena musical británica, Rachel Chinouriri ha contado la dificultad de abrirse camino sin encajar en un molde establecido. Y al igual que Lola Young, la cual tiene una autenticidad brutal, representan una nueva generación de artistas que no le deben nada a nadie. En ellas, el pop suena crudo, real y emocionalmente honesto.


Zara Larsson para Vogue / Fotografía: Charlotte Rutherford
Zara Larsson para Vogue / Fotografía: Charlotte Rutherford

No hace falta irnos tan lejos para encontrar mujeres que transforman la escena. Belén Aguilera se ha consolidado como una de las cantautoras más honestas de su generación. Su pop es emocional y transparente. En un panorama donde a nuestras chicas del pop se les exige ser perfectas y felices, ella apuesta constantemente por mostrar las grietas, las suyas y las de todas nosotras. 


El éxito global de grupos como Twice, que recientemente actuaron en el desfile de Victoria’s Secret poniéndolas por fin en el centro de los focos, o Blackpink, quienes han llenado estadios en hasta tres continentes, demuestra que el poder femenino puede mover montañas, millones, y traspasar fronteras. No obstante, también deja al descubierto una exigencia desmedida. 


En el K-pop, la presión estética, mediática y psicológica que enfrentan las idols femeninas es enorme. Deben cantar, bailar, mantener una imagen impecable y soportar un escrutinio constante que rara vez se aplica a sus compañeros masculinos. Y sin embargo, lo hacen. Con disciplina, talento y carisma. Lo hacen tan bien que a veces olvidamos lo difícil que es sostener ese nivel de imperfección sin romperse.  


Momo (Miembro de Twice) via Instagram
Momo (Miembro de Twice) via Instagram

Mientras tanto, artistas como Sabrina Carpenter se toman ese mismo escrutinio con humor e ironía como forma de empoderamiento. Con letras sarcásticas, divertidas e incluso descaradas, nuestra rubia convierte los estereotipos en parte del espectáculo y las críticas en gasolina para su creatividad. Vamos, que su éxito no es solo musical, sino cultural. Sabrina representa a una generación de mujeres que ya no piden ni permiso ni perdón


El pop femenino de hoy en día no solo entretiene: cuestiona, refleja, redefine y se rebela. Hablan de amor, deseo, rabia, independencia, vulnerabilidad y poder. Las artistas ya no se adaptan al molde: lo rompen y crean uno nuevo. Y aunque las expectativas siguen siendo injustas, el panorama musical está cambiando gracias a ellas. No solo dominan las charts: también producen, dirigen, escriben y ocupan los puestos que durante décadas “pertenecían” al género masculino. Ahora son ellas las que deciden, las que cuentan sus historias con una voz que ya no se puede ignorar. 


Rachel Chinouriri fotografiada por Yana Van Nuffel
Rachel Chinouriri fotografiada por Yana Van Nuffel

Suena a libertad, pero también a resistencia. A todas las que, entre luces y cámaras, siguen recordándonos que el talento no tiene género, y que el éxito no debería depender de cumplir un estándar imposible. Porque sí: las mujeres ya dominan la música. Solo falta que les dejen hacerlo sin tener que justificarlo.

Comentarios


© 2025

bottom of page