Una de cal y otra de arena en los Oscars de 2026
- ESZNA
- hace 1 día
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Texto: Adriana Agudetse
Barcelona, Cataluña

Puede que no supiéramos lo que ocurriría el pasado domingo en la ceremonia más anticipada del año —de momento, no somos videntes—, pero sí sabíamos que estos Oscars no dejarían indiferentes. Sin lugar a duda, así ha sido. Este año han habido sorpresas por doquier, tan controversiales como (posiblemente) necesarias.
Empezando por el plato fuerte, hace ya meses que Timothée Chalamet empezó su campaña para promocionar Marty Supreme, pero sobre todo y en el fondo, para conseguir su primer Oscar. Estaba básicamente en blanco y botella. Al menos, eso parecía. No solo no se ha llevado la estatuilla, sino que el filme de Josh Safdie terminó la noche con un total de cero premios, un resultado tan drástico como… predecible. Y es que aunque Chalamet se ha ganado una reputación por su deseo de ser “uno de los grandes” (linkear reseña MS), todo apunta a que sus comentarios desafortunados sobre la ópera y el ballet le han pasado factura.

No puedo evitar pensar en un joven DiCaprio, siendo finalista, no ganador, una vez más. Desconozco si esto servirá como una moraleja o si se quedará en un simple recuerdo, pero en cualquier caso, no hay duda de que todos los ojos van a estar sobre Chalamet y sus próximos movimientos como actor y figura pública.
En un taxi de camino al aeropuerto, enterarme de la victoria de Michael B. Jordan me ha resultado tan sorprendente como satisfactorio. No me veo en posición de afirmar si esta ha sido o no la mejor interpretación de su carrera —quienes han visto Fruitvale Station, del mismo director, saben que el actor se desmarca en todo lo que hace. Lo que sí está claro es que donde hay pasión, talento y cultura, algo siempre acaba brillando. Ha sido el caso de Ryan Coogler, quien ha recibido también su primer Oscar por Mejor guion original.

Para más inri, ha ganado Autumn Durald Arkapaw por la fotografía. A muchos les parece exagerada la cantidad de nominaciones que recibió la película, batiendo el récord de los premios, y concuerdo en que Sinners no es una película para todo el mundo, pero no por su género o su dirección. Es un proyecto que tuvo la osadía de poner la mirada negra primero, con todo el dolor y orgullo que la historia afroamericana conlleva, sin intentar apelar a un público blanco en ningún momento. Esto es menos común de lo que pensamos y en ocasiones, lo desconocido causa rechazo. No puedo opinar por todo el mundo, pero en los tiempos que corren, me parece más crucial que nunca recordar que el arte es y será político, y eso es algo bueno.
Como fan declarada de Una batalla tras otra y Hamnet, me quedo con las grandes victorias de Mejor película en tándem con Paul Thomas Anderson como Mejor director, sin descuidar el fenomenal y desgarrador trabajo de Jessie Buckley, el cual queda vindicado con su nuevo título de Mejor actriz. Más allá, la primera película se ha llevado la estatuilla de Mejor actor de reparto tras la comprometida interpretación de Sean Penn como Lockjaw y también la de Mejor guion adaptado. Extraña que la actriz Chase Infiniti no recibiera ni una nominación puesto que el propio PTA se refirió a ella como “el corazón de la película”, pero ya sabemos que la voz de la Academia rara vez coincide con la mayoría (por decirlo de algún modo).

Cómo no, no todo son celebraciones. Frankenstein se queda solo con los premios de diseño de producción, vestuario y maquillaje, yéndose a lo seguro a pesar de las actuaciones remarcables de Elordi y Goth, esta última no nominada. Valor Sentimental no se llevó más que Mejor película internacional, un resultado confuso cuanto menos. Como ya sabemos, tanto el elenco entero como el director y la película estaban nominados, así que la escasez de victorias saca a relucir, a mis ojos, una decisión amilanada por parte de la Academia. Quizá la posibilidad de que una película y director extranjeros triunfaran era demasiado para EE.UU., pues esto no se ha vuelto a ver desde Parásitos en 2020.
Sea como sea, me habría gustado ver a Joaquim Trier, Renate Reinsve o Inga Ibsdotter Lilleaas dar su discurso en el escenario. Elle Fanning también era una candidata más que justa en mi humilde opinión, pero... Tocará esperar a la próxima.

Se podría decir que estos Oscars han sido la definición de agridulces. Si tuviera que resumir la noche, seguramente diría que las victorias supieron a gloria y las derrotas dejaron un mal sabor de boca. Quizá debería concluir con algo más sencillo, así que en otras palabras… Una de cal y otra de arena.



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