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"Wicked: For Good", la herida que deja huella

  • Foto del escritor: ESZNA
    ESZNA
  • 28 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Barcelona, Cataluña

Cynthia Erivo y Ariana Grande en Wicked: For Good (Fotografía: Giles Keyte / Universal Pictures)
Cynthia Erivo y Ariana Grande en Wicked: For Good (Fotografía: Giles Keyte / Universal Pictures)

Texto: Marina Vera


Un año después del estreno de la primera parte de Wicked, hemos podido despedirnos de la historia con una segunda parte apoteósica. Y nosotras solo podemos decir: enhorabuena. O como dirían en Munchkinland… ¡congratulaciones! La primera película fue tan enorme, tan desbordante, que cuando terminas esta segunda parte, se te queda incluso corta. Todo ese espacio que llenó la anterior, lo ocupa ahora el dolor y la incertidumbre que te deja este final, sobre todo el de sus dos protagonistas: Elphaba y Glinda. Y sí, es cierto que ambas logran aquello que siempre habían deseado, pero a un gran coste. Como personas sentimentales que somos, es imposible no sentir ese golpe.


Si la primera película nos dejó con la boca abierta por el talento del reparto y por la historia en general, la segunda ha supuesto para la gran mayoría —especialmente los amantes de los musicales de Broadway— un antes y un después en el género cinematográfico. Con un elenco tan completo y dos voces protagonistas tan icónicas, había que hacer hueco para aplaudir la voz y la interpretación de Jonathan Bailey, quien hace justicia absoluta a Fiyero y aporta ese toque dramático tan suyo (sí, el mismo que nos encandiló en Bridgerton), asegurándose su corona como el rey de los yearning men de la industria. Y alguien que nos sorprendió también fue Ethan Slater, que logró incluso inquietar y aterrorizar a la audiencia con su interpretación.


Cynthia Erivo y Jonathan Bailey en Wicked: For Good (Fotografía: Giles Keyte / Universal Pictures)
Cynthia Erivo y Jonathan Bailey en Wicked: For Good (Fotografía: Giles Keyte / Universal Pictures)

Es verdad que la primera parte dejó el listón por las nubes, y quizá esta segunda no ha conseguido superarla del todo. Pero también es importante decir que mientras que la primera estaba llena de canciones luminosas, esperanzadoras e incluso cómicas, Wicked: For Good se sumerge en un tono más lúgubre, más denso, profundizando en todo lo que la anterior solo dejó entreabierto


Y, aun así, pocas cosas hay tan emocionantes como ver cómo un clásico de Broadway, y ya prácticamente un clásico de la cultura pop, cobra vida en la gran pantalla. Si Hollywood quiere recuperar la magia del cine que parece haberse diluido con los años, debería empezar por aquí. Y para magia, ellas: Cynthia Erivo y Ariana Grande, que nos han dejado sin aliento una vez más (sí, incluso más de lo que imaginábamos posible). Cynthia hace historia con la gran esperada No Good Deed; Ariana se luce en Thank Goodness con una versión más madura de su personaje, y si hay una canción que se queda grabada en el alma es For Good. ¿Quién no soltó aunque fuese una lágrima en esa escena?


Ariana Grande en Wicked: For Good (Fotografía: Giles Keyte / Universal Pictures)
Ariana Grande en Wicked: For Good (Fotografía: Giles Keyte / Universal Pictures)

Pero no todo se resume en quién ha dado la nota más alta, porque ambas nos han dado mucho más que notas perfectas. Si el año pasado había dudas sobre por qué Wicked consiguió tantas nominaciones a los Óscar, este año podemos empezar oficialmente la campaña para que repita o incluso supere esas nominaciones. 


¿Es la obra maestra definitiva del cine? Tal vez no. ¿Tiene decisiones de iluminación cuestionables? Bueno, teniendo en cuenta que estamos en un mundo imaginario, podemos hacer correr un tupido velo. Pero emocionarnos, nos ha emocionado a todas. ¿Y no se trata de eso el cine? Además, el trabajo de caracterización es tan asombroso como las actuaciones y la música. Wicked: For Good merece un Oscar, aunque sea solo por hacer que Jonathan Bailey resulte irreconocible o por todas las lágrimas derramadas por culpa de Gelphie


Puedes ser hater de los musicales. Puede ser que no sean tu taza de té y que te cueste tomarte en serio un historia sobre una mujer de color verde. Pero Wicked va mucho más allá de lo que parece. Hay que rascar un poco para entender lo que realmente te quiere contar. Te puedes quedar con mensajes como que ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos, o que el poder de la amistad es quizás lo más valioso que tenemos. Pero lo que no puedes es salir del cine sin llevarte un pedacito de esta historia contigo. 


Porque la película nos lleva de la mano junto a Elphaba y Glinda para ver cómo se entienden desde la honestidad y la empatía, cómo se cambian la una a la otra. Y, si somos sinceras, también a nosotras. Por siempre.



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